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tENEBROsa

Posted on by Abby Ramos

Esta cerveza nació de la inspiración de la mezcla de historias de pasado y presente.

Levadura Old Sonoma característica de la legendaria cervecería New Albión allá en el año de 1976 y lúpulo mosaic una nueva creación que ha sorprendido al mundo, todo esto con un toque de enebro, este árbol viejo que nos lleva a los remedios caseros perfumados de alcanfor y a historias terroríficas, una de ellas recopilada por los hermanos Grimm cuenta que:

Hace más de dos mil años una pareja que se amaba demasiado vivía en una hermosa casa con un Enebro en el jardín, los dos querían con todas sus ansias una familia, pero no podían tener hijos. Una noche de invierno la mujer al pasear por el jardín se espinó con el enebro y su sangre se derramó por la nieve, ella al ver el rojo sobre la nieve se sintió tanta melancólica que entre lagrimas pidió un hijo  blanco como la nieve y con labios rojos como la grana. 

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Pasaron los meses y la mujer empezó a engordar por el embarazo, jugaba en el jardín y se comía las bayas del enebro con tal alegría que me resulta imposible relatarlo. Al octavo mes todo cambio rotundamente, la mujer empezó a enfermar y temiendo lo peor le dijo a su amado esposo –si me muero entiérrame al pie del enebro-. El noveno mes llegó y con ello el día del parto, cuentan que la mujer al ver al niño tan hermoso como ella lo pidió se murió de la felicidad, quizá en verdad fue enfermedad, pero es mejor pensar en la belleza del infante y la impresión de la madre.

Con los años el padre pasó el luto y se casó nuevamente con una mujer que ya tenía una niña, ahora el niño tendría una madre y una hermana, o al menos eso creía el hombre. Pero la mujer odiaba al niño por ser de otra, así que se la pasaba haciéndole la vida imposible, la niña en cambio, quería a su nuevo hermano. Un día la madre le ofreció una manzana a la pequeña y ella a su vez le pidió una para su hermano, pero la madre se la negó argumentando que él debía venir por ella. El niño se acercó a su madrastra y le pidió con humildad una manzana como la que comía su hermana, la madrastra al ver las manzanas en el baúl tuvo una idea, le dejaría tomar la manzana del pesado baúl y cuando ya tuviera la cabeza adentro para coger el fruto dejaría caer la tapa de roble y así le decapitaría. No hace falta decir más, todo salió como ella lo había planeado.

Ella se empezó a poner nerviosa y puso el cuerpecito entero en la caja y temerosa de que su esposo lo encontrara lo cortó en pedacitos y lo metió al estofado, al llegar el marido preguntó por su hijo y ella apresuradamente le dijo que éste se había ido con sus abuelos y que no regresaría en un tiempo. Ella le dio a comer el estofado de niño, él lamió todos los huesitos del pequeño sin sospechar nada. Marlenita, la hermana, al darse cuenta de la maldad de sus madre fue por su pañuelo más hermoso y recogió todos los huesitos del hermanito y los puso al pie del enebro donde yacía la mujer que le dio a luz. En ese momento el árbol movió sus raíces como si fueran manos y devoró los restos del niño, Marlenita sintió un gran alivio, como si su hermano siguiera vivo, en ese momento vio salir de la copa del árbol un hermoso pajarito rojo. El pajarito voló lejos lejos hasta casa del orfebre donde cantó hermosamente:

Me mató mi madre,

me comió mi padre,

pero mi hermanita,

la fiel Marlenita,

puso mis huesitos en un pañuelito

y al pie de un enebro los depositó.

Con el pío pío,

¡oh, qué pajarillo tan lindo soy yo!

El orfebre al oírlo cantar tan bonito le dio una cadenita de oro que en ese momento estaba martillando, y así el pajarito fue cantando, a su paso por cantar ganó también unos zapatitos rojos y una piedra, pero por qué un pajarito querría una piedra…

Pues veremos, el pajarito volvió a la casa de Marlenita y cantó como nunca su ya famosa canción, el padre salió a escucharlo y la madre temerosa se retorcía mientras cantaba el ave, al terminar de cantar el pajarito dejó caer la roca sobre la mujer dejándola muerta, el padre al ver esto ni se inmutó, pues ella había asesinado a su hijo.

El pajarito se acercó amorosamente a ellos y les dio la cadenita de oro y los zapatitos. El árbol nuevamente empezó a escudriñar sus raíces y entre una nube de polvo y esencia de enebro brotó el niñito enterito, los tres se abrazaron y se metieron a la casa a descansar.

 

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